Las relaciones exteriores del Gobierno nacional están en la puerta de otro escándalo. El embajador argentino en Nicaragua asistió a la asunción del presidente Daniel Ortega y en ese mismo acto se encontraba un iraní que tiene alerta roja de Interpol por su participación en el atentado terrorista a la Amia.

Daniel Capitanich, el representante argentino en el país centroamericano que vivió un proceso electoral marcado por las detenciones de dirigentes opositores a Ortega, asistió este lunes al acto luego de la reelección de Ortega, quien inició así su quinto mandato consecutivo en medio de cuestionamientos hacia su régimen.

En ese mismo acto, se encontraba el iraní Mohsen Rezai, quien representó a su país en el acto de reasunción. Rezai es vicepresidente de Asuntos Económicos de la República Islámica de Irán y encabezó la delegación del presidente Ebrahim Raisi en la fiesta del matrimonio Daniel Ortega-Rosario Murillo.

El funcionario iraní es señalado como uno de los autores intelectuales del atentado a la mutual israelita.

La presencia abre otra controversia en cómo la Casa Rosada maneja las relaciones exteriores. Sucede que Argentina debió pedirle a Ortega la detención de Rezai porque sobre él pesa una orden de captura internacional.

De hecho, meses atrás, Cancillería había condenado su designación.

“Rezai, al igual de (Ahmad) Vahidi, es objeto de reclamo por parte de la Justicia argentina por haber tenido una participación clave en la toma de decisión y en la planificación del atentado cometido el 18 de julio de 1994 en el edificio de la AMIA y sobre él pesa una orden de captura internacional de Interpol”,expresó el ministerio que dirige Santiago Cafiero al conocer entonces su designación.

El funcionario iraní fue un invitado de honor de Ortega. Cancillería todavía no se ha manifestado sobre el hecho de por qué Capitanich accedió a compartir el acto con Rezai.

Durante la toma de posesión, el iraní fue presentado como “hermano Mohsen Rezai”, se fotografió junto a Ortega, a Nicolás Maduro; y al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

Rezai fue uno de los jefes de la Guardia Revolucionaria de la teocracia islámica. Ese período de tiempo incluyó tanto el ataque a la mutual israelita de 1994, como a la Embajada de Israel en 1992.

En la página oficial de Interpol, el iraní aparece con los cargos de “homicidio calificado, doblemente agravado (por haber sido cometido por odio racial o religioso y por ser un medio idóneo para causar un peligro común) en perjuicio de 85 víctimas fatales, en concurso ideal con lesiones leves y lesiones graves calificadas, en forma reiterada y daños múltiples agravados por haber sido cometidos por odio racial o religioso”.